Hoy no quiero sutiles arrumacos de ternura
que no
enciendas mis entrañas de locura
yo anhelo
que me muerdas los lugares
que yo se
que provocan tempestades en tus mares
yo quiero
ver tu hombría vencedora y triunfadora
exigiendo
como su justo derecho
que le
colme de caricias con mis labios, con mi lengua
estrujando
sus recodos con gemidos
por haber
despertado mis demonios y pasiones
por mil
años contenidas.
Akantha

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