He despertado de un letargo mío
con la humedad de sus labios de
jarchas
y sus ojos de cielo constelado
que embelesan
he sentido su espiritu encabritado de
acacias morenas y de espinos
mortales
que me hacen temblar la piel y
el alma
el roce de sus manos me ha
develado
como se hace carne de amor el
universo
y qué pequeño es éste frente a lo que yo siento
qué pequeño es Paris y su
lluvia, que pequeños los palacios de Madrid,
y las góndolas de Venecia, frente a mi nido
que se encuentra en medio de su
pecho
hoy, la niña que habita
encadenada a mis pupilas
vio un ave hermosa y triste en
un corazón callado
que se vierte entre las majas notas de
su AmarantaAsoreth

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