viernes, 6 de mayo de 2016

La humedad de sus labios



He despertado de un letargo mío
con la humedad de sus labios de jarchas
y sus ojos de cielo constelado que embelesan

he sentido su espiritu encabritado de 
acacias morenas y de espinos mortales
que me hacen temblar la piel y el alma

el roce de sus manos me ha develado
como se hace carne de amor el universo
y qué pequeño es éste  frente a lo que yo siento

qué pequeño es Paris y su lluvia, que pequeños los palacios de Madrid,
y las góndolas de  Venecia, frente a mi nido
que se encuentra en medio de su pecho

hoy, la niña que habita encadenada a mis pupilas
vio un ave hermosa y triste en un corazón callado
que se vierte entre las majas notas de su Amaranta

Asoreth

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