Dices
que no quisieras que en el profundo amor que me tienes,
interfiera
tu propio celo, que en tu cansado y bello trabajo
no
tienes el tiempo que merezco
para
leer cuando comentan mi poesía
y cuando lo
haces encuentras huellas
y
crees que no podrían aniquilar tus sueños
sin
embargo afirmas que yo les pongo plumas con mis propias alas,
y
que debo saber que te desangras y sientes un dolor
que
te invita a seguir buscando tus pasadas huellas,
recogiendo
tus pasos en vida, elevando cometas sin retorno,
sintiendo
lo poco que puedes significar para mí,
por
eso me pides que seas cuidadosa y que borre ésas huellas
y
que no permita que te enteres sin querer,
de
signos que puedan herir al niño
que
crees que yo devolví a la vida,
por
qué los dardos que te afectan,
pueden
llenar tu carcajada de flechas venenosas
y
vuelva a ti la bestia que no conozco todavía
ni
por un segundo te permito que dudes de mi amor por ti
y
menos que me amenaces y creas que las letras
que
tatué para ti tienen otro destino
que
no sea el deseo que tengo de expresar que anhelo
que
pronto regreses de tus viajes
que
mis labios ansiosos reclaman por tu piel
que
para mí es un oasis de agua dulce en el desierto
y
que deseo con urgencia las sales de la gloria
que
extraño tu mirada de cielo constelado,
que
me faltan tus caricias indiscretas
y
los juegos de tus manos por debajo de mi falda
que
provocan los oleajes de mis mares
desmanes
que yo sé que te invitan
a
beberte mis sabia perfumada,
difícil
describir la falta de tus mieles,
y
ni por eso te admito ni permito
que
me hables de la bestia que habita en tu interior
pues
yo no he provocado su presencia
ni
admito que me amenaces conocerla,
por
eso yo te imploro, amor, regresa de tus viajes
Asoreth

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