¡Oh! Amor mío, en esta soledad que tú sabes me
cobija
he sentido que la tierra es un trampa implacable y
sombría
y que hay sombras muchas sombras en la esquina de
mi cuarto
que me atrapan como un garfio
y yo anhelando reflejarme en tus espejos de cielo
constelado
y los busco y no están no los encuentro junto a mí,
para embarcarme en tu navío que yo sé
va arrastrando lejanías más allá del horizonte
y solo se me aprieta el alma, la sonrisa, la mirada
y tengo miedo amor, mucho miedo,
¡amor mío!, cuánto te extraño
y no hay viento que se atreva a apagar el candil de
mis fantasmas.
Tu Asoreth

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