miércoles, 1 de marzo de 2017

Los seres que te habitan





No, no fue un ciclón con sus garfios afilados
fueron aquellos seres que moran en tu almohada
irrumpieron con fuerza y desatando una tormenta
traspasando como una bala el atolón de la madera

No amor no fue un ciclón el que invadió  con fuerza
poniendo  a prueba mi valor y mi entereza
fueron aquellos seres que viven en tus sueños
y ahora moran en libertad sobre mi almohada

por eso quiero las evidencias de tu lado más obscuro,
de esos tus fantasmas, que han hecho nido en mi nido, 
y  ahora ríen a carcajadas  al caer  la noche 
ingresando en mi lado más atávico

porque saben que debo pedir tu  auxilio
para deambular como siempre lo hago dormida
ojos de cielo constelado, quiero las evidencias
de lo innombrable de tu ser,  porque ahora necesito
que “pises con fuerza mis putas hojas para que suene mi poesía”

Asoreth

Solo son sueños, amor, tan solo sueños
que irrumpen en la noche como clavos
hiriendo mis papeles,
maderos de otras eras sin memoria,
memoria de otros muertos sin madera.
pero si tienes miedo, amor,
estoy dispuesto a construir mi barca
con papeles y otros viejos leños
que floten en la lluvia
y bajen tiernos,
barquitos sin cometa a la deriva,
a garete los sueños a perderse
en una alcantarilla
de la vida,
sin ti,
solos,
muy solos,
como encontraste al niño
que hoy escribe
ficciones de amor
bajo la almohada.

Guandungo de los sueños. 





No, ya no habrá más reproches en mis ojos de niña
aunque tires con saña del cordel de mis nervios
en el rincón donde juntos compartimos el lecho
ya no estas ya no eres y me arrancas la vida

Has cerrado la puerta cuando apenas mi sombra
traspasaba el umbral del silencio
y con furor incrementas el dolor de mi herida
como si fuera el insolente filo de un risco

Asoreth



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