Mañana cuando partas
me quedaré nostálgica
esperando en la orilla
donde sé que con seguridad
retornarán tus aguas y tu espuma
y he de saber entonces que en algún lugar del mundo,
que no tiene recuerdos dejaras tu ropa de viajero
y evocaras mi nombre
cuando sientas que mi sombra
aún en silencio está aferrada como hiedra a tu piel,
y yo. me abrazaré a tus notas musicales
que ya fluyen por mi sangre
y entonces me quedare inerte esperando
la llegada del filo punzante de la noche
pretendiendo alcanzarme, auscultarme
revisarme, y llegar al fondo de ese yo confuso
e impreciso que a diario me carcome
esa complejidad de mis estructuras
mentales, los latidos y la sangre que fluye
por las venas y arterias de mi cuerpo
y esas letras dispersas y ambiguas
que me habitan y que quizá nadie las entienda
y revisaré mis tácticas, proyectos mis sueños
arrebatos, derrotas y naufragios
y esa mordedura prendida en mis neuronas,
y me aceptaré así como soy, como estoy,
un nada, un equívoco, un caos, un abismo y una cima
y me elevare al infinito envuelta en mi misma
y pretenderé ser un mundo, este mundo ,
y un próximo intuido y uno antiguo muy antiguo
para ser tu otra orilla y tu camino, tu brújula y destino,
cuando tu sombra traspase el umbral de nuestro nido
Asoreth

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