Me has dicho que me llevaras al Ejido o a
la Alameda,
que sé que por años han sido cómplices y
testigos de
la pasión y bondad de tu arte, para que
agite el mar de tus pasiones
y de tus ansias infinitas y juntemos nuestras inquietas aguas
Y yo te he propuesto que toquemos la arena
donde la semilla germina, en la torre de
una iglesia,
en su campanario, para estar cerca del
cielo,
o, debajo del puente donde construimos nuestro
nido
pero qué importancia tienen el sitio,
lo que importa es el amor que sentimos por
dentro
que nos permitirá embriagarnos
del néctar de los besos,
y a acelerar el palpitar de las emociones más
sentidas
en la cabalgata que tiene el ritmo
cadencioso y misterioso
de las campanas celestiales de una ciudad
dormida en el tiempo
y entregar sedienta el misterioso vientre
al tulipán que se erige para exhalar el rocío
cautivo en sus interiores. Amor, no. no mi
ser no se resíste
solo acata el llamado de la vida para
yacer, gozar y morir contigo
Asoreth

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