Amaneció
enero impregnado el aire
de tu
voz, de tu palabra
y
la noche que muere se despidió sonriente,
al
filo punzante de todos mis temores
¡ay
cantor ! ¡Quién te viera!,
Tú,
escalando y bebiendo de mi fuente
sin
temores ni pudores, recorriéndome entera,
como
si Yo fuera la luna en el agua.
Amor…
dime quien coronó tus manos
de esta
imponente y peregrina tardanza
para
que no pudieras alcanzar el cielo
que
te aguardaba con supremas ansias
Amor quien te vistió de
dolorosa ausencia
convirtiendo mis plegarias en sonajas de aire
Y, no admitió que tus trenzas se ataran a mi cabellera
Como lo hacían las más bellas sonatas a tu Amarantha
Asoreth
Fotografia y arte: Fabricio Fabo- Ecuador
Fotografia y arte: Fabricio Fabo- Ecuador

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