Amé tu sombra aun al filo del abismo
Abracé con amor todos tus cristales rotos
permanecí en
silencio en la obscuridad
del puente que construimos los dos
ahora siento que algo trasmuta
y me esfuerzo por encontrar la salida
aquella que un día conocía de memoria
y ahora tambaleo y no está más
solo hay sombras, mucha sombras y manos alargadas,
timbres de voces que no conozco,
y rostros muchos rostros que regresan y que no
tienen nombre
y algo cae y se suspende en el sepulcro de los
besos,
y mi desnudez queda presa de lo efímero del tiempo
y vuelve a mí el miedo absurdo que tenía de niña
cuando el relámpago más allá de mi ventana prendía
los árboles
Asoreth

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